Mike Miller ha llevado su compromiso y fidelidad con los Heat a límites casi sobrehumanos.
El alero de Dakota del Sur, que compartió vestuario varios años con Pau Gasol en Memphis, ha viajado con Miami a Chigado a pesar de tener a su hija recién nacida en la UCI y sufrir una rotura en el tendón del pulgar de su mano izquierda.
Jaelyn, la hija de Miller, se encuentra internada en la unidad de cuidados intensivos tras sufrir complicaciones en el parto el pasado jueves.
Desde el día del parto Miller ha compatibilizado los entrenamientos y su estancia en el hospital como ha podido, y no ha querido ‘borrarse’ del trascendental partido en Chicago.
“Es un momento difícil para mi familia y para mí”, explicó Miller sobre su situación en declaraciones que recoge la cadena ESPN.
Erik Spoelstra, técnico de los Heat, le ha ofrecido a Miller que pase todo el tiempo que necesite con su familia, pero el alero no quiere dejar solos a sus compañeros.
En el último partido de los Heat el jugador contribuyó de forma muy activo al triunfo de su equipo. Miller disputó su mejor partido de la serie con 12 puntos y 9 rebotes.
Udonis Haslem y Zydrunas Ilgauskas, compañeros de Miller en los Heat, pasaron por una situación parecida en su momento.
La noticia de la lesión de Miller la dio a conocer Spoelstra, que desveló a los medios que el alero llevaba más de un mes jugando con una rotura en el tendón del pulgar de su mano izquierda.
Mike Miller, cuya rendimiento los últimos años ha estado muy lastrado por las lesiones, está promediando este curso 5,6 puntos y 4,5 rebotes, los peores números de su carrera.
